La pandemia marcó un antes y un después en cómo entendemos los espacios cerrados. Hoy sabemos que la Calidad del Aire Interior (CAI) no es solo una medida anti-COVID, sino la clave para evitar alergias, problemas respiratorios y garantizar la salubridad en viviendas y oficinas.
El enemigo invisible: Aerosoles y Ventilación
En locales con ventilación insuficiente, se acumulan problemas que van más allá de los virus: exceso de CO2, humedad, moho y ácaros. Según la OMS, la transmisión aérea por aerosoles (partículas inferiores a 5 micras que flotan en el aire) es el mayor riesgo en interiores.
El peligro del aire estancado
Está demostrado que el riesgo de contagio y de desarrollo de enfermedades respiratorias es drásticamente mayor en edificios con poca renovación de aire. Los aerosoles pueden permanecer suspendidos durante horas si no hay una corriente que los desplace.
Guía Técnica de Ventilación (Ministerio de Sanidad)
Para garantizar un aire salubre (calidad IDA 2), organismos como el Ministerio de Sanidad y el Departament de Salut recomiendan las siguientes estrategias activas:
- ✔ Caudal Mínimo: Se recomienda aportar al menos 12,5 litros/segundo de aire exterior por ocupante.
- ✔ Extracción 24/7: En aseos y zonas sin ventanas, mantener la extracción activa permanentemente.
- ✔ Priorizar Aire Exterior: Evitar la recirculación. Si la ventilación natural no basta, es obligatoria la mecánica.
- ❌ Ventiladores de pie: Solo dispersan los patógenos sin renovar el aire.
- ❌ Recirculación simple: Splits o Fancoils que solo mueven el aire interior sin filtrado HEPA pueden mantener los virus en suspensión, evitando que caigan al suelo.
La Solución Eficiente: Recuperadores de Calor
Introducir aire de la calle continuamente tiene un coste energético (calentar aire frío en invierno o enfriar aire caliente en verano). Para no disparar la factura de la luz, la solución técnica estándar es la Ventilación de Doble Flujo con Recuperación de Calor.
Ventajas del Recuperador de Calor:
Estos sistemas cruzan el aire viciado que sale con el aire limpio que entra sin mezclarlos. Así, recuperamos la temperatura sin recuperar los contaminantes. Además, permiten mantener la humedad relativa ideal (40-60%), que reduce la supervivencia de los virus.
Filtración Avanzada
Las partículas virales son microscópicas, pero suelen ir unidas a polvo o gotas más grandes. Por ello, recomendamos el uso de filtros certificados (como los originales Zehnder):
- Filtros ISO ePM1: Ofrecen una protección razonable reteniendo partículas finas donde viajan los virus.
- Filtros HEPA: Estándar hospitalario para máxima seguridad.
Estos filtros garantizan un ciclo de vida más largo del equipo y un aire interior libre de patógenos.