Los certificados de eficiencia energética, un documento que deben acreditar todas las viviendas nuevas y las de segunda mano que salgan a la venta o alquiler, apenas tienen cuatro meses de vigencia y ya están alimentando la picaresca.El fraude puede salir caro al propietario del inmueble como responsable del encargo de elaboración del certificado. En ocasiones lo barato acaba saliendo muy caro.El Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial (Cogiti), que agrupa a los colegios oficiales de esa profesión, ha remitido al Gobierno Vasco y al resto de comunidades autónomas una denuncia administrativa contra cuatro entidades que se anuncian en Internet para ofrecer certificados más baratos que los de la competencia -90 euros, por ejemplo-, aunque con una salvedad: el presunto fraude se puede reconocer porque, tras lectura de la página web, se comprueba que ningún técnico va a acudir personalmente al inmueble para valorar su eficiencia energética y calificarlo desde la letra A a la G, una omisión que vulnera la normativa. 

El Cogiti, que está pendiente de denunciar a una quinta empresa por el mismo motivo, se ha dirigido en principio a las Administraciones autonómicas porque son las competentes para imponer sanciones. No obstante, ha advertido de que si no se toman medidas, se propone acudir a los tribunales. De momento, «no tiene constancia» de que a ciudadanos concretos les hayan expedido certificados «a distancia». Tan solo ha comprobado que documentos de ese tipo los están ofreciendo en la Red «a bajo coste», por debajo de los cien euros. De hecho, la información remitida por el consejo de ingenieros técnicos a las autonomías va acompañada de un documento notarial que da fe de las páginas web supuestamente infractoras.

En una de esas páginas, al potencial cliente se le asegura que, en realidad, ningún técnico con autorización para aprobar certificados de eficiencia energética -arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos- va a hacer otra cosa en la práctica que echar un vistazo a su casa ('inspección visual').

Vascastec informa que esto no es así, y lo que debe realizarse es una toma de medidas del total del inmueble, de los huecos, características de los vidrios, orientaciones, tipología de muros y características de su ubicación, espacios no habitables, instalaciones ACS y calefacción, iluminación, etc.

Así que la empresa en cuestión propone ahorrarse esa visita y con ella una parte de los honorarios. Sería suficiente, asegura, rellenar un formulario sobre la vivienda, un documento muy sencillo de entender que el propietario puede cumplimentar con los datos de que disponga sobre dos conceptos: los 'cerramientos' de su piso y las características del edificio. Si le falta alguno, la propia empresa -que cuenta con titulados autorizados- se brinda a proporcionarlo. A continuación, esos técnicos 'puntuarán' el inmueble con la letra correspondiente. En realidad la labor de los técnicos es tomar los datos necesarios de manera feaciente en el inmueble, de acuerdo al RD 235/2013, y posteriormente trasladarlos a alguno de los programas informáticos autorizados por el Ministerio de Industria, a partir del cuál se obtiene el grado de calificación de Eficiencia Energética del inmueble. La toma de datos la deben realizar técnicos competentes, por lo que el propietario del inmueble, solicitante del certificado, puede exigir a la persona que le realiza la toma de datos la demostración tanto de su titulación como de su competencia para la realización de la toma de datos y de elaboración del certificado. Si el cliente exige esto se evitarán fraudes y futuros problemas con el certificado de eficiencia energética y podrá conseguir un producto de calidad que le evitará cualquier tipo de problema o sanción.

Vascastec quiere resaltar que esté certificado es de Obligatorio registro en el organismo competente de la comunidad autónoma. Este registro es responsabilidad del propietario pero la empresa certificadora deberá informar al cliente e indicarle si el registro está incluido en el presupuesto o no. Hay ocasiones en que el registro no se encuentra incluido y bien el propietario tendrá que registrarlo por cuenta propia, que no siempre es posible o bien tendrá que pagar otra cantidad suplementaria por registrarlo. 


El Gobierno Vasco toma nota


El Colegio General de la Ingeniería Técnica Industrial entiende que, con la normativa en la mano, que data de julio pasado, esos certificados son un timo. «No nos metemos con los precios, porque los honorarios son libres». «Pero entendemos que el técnico debe acudir a la vivienda». Este asunto viene indicando explicitamente en el RD 235/2013.
El Gobierno Vasco ha tomado nota de la información recopilada por los ingenieros técnicos, pero, al igual que ellos, asegura no haber recibido quejas de particulares. En una respuesta al grupo socialista del Parlamento Vasco, el Departamento de Desarrollo y Competitividad explica que su función es «el control de los certificados»; es decir, fijarse en si la letra que le han puesto al piso «se ajusta a la realidad energética del edificio».
La consejería ha elaborado un procedimiento a través del cual «agentes acreditados» acudirán a las vivienda para comprobar si lo que dice el papel es verdad. La inspección es obligatoria en todas los pisos que obtenga las calificaciones A, B y C. En las restantes, la visita se efectuará «cuando se detecten irregularidades en la suscripción de los certificados».

Fuente: Diariovasco.com